Paseo vespertino. Introducción de una posible obra mayor. (Micro-relato)

Aquella tarde de paseo sereno, iba yo intentando poner la mente en blanco, no pensar, solo sentir; escuchar los pasos, esos únicos pasos que suenan al tocar el suelo bajo mis pies, mis únicos pies. Suenan bien, no incomodan, no preocupan, no lloran, no lamentan, tampoco suplican ni siquiera hablan, solo suenan.

Paseo vespertino

El roce de mis brazos con el cuerpo, acompañaban como segundo instrumento, se alternan pasos y roces como un dueto, en perfecta armonía y tempo, si aceleras el paso se acelera el roce, es curioso, nunca había caído.

De repente percibí el sonar de las olas, no llevaban el ritmo, van a su bola, pero su sonido era perfecto, como si pasos y roces fueran la orquestación perfecta para ese romper súbito y protagonista; sonata para ola, paso y roce.

¡Genial!

Siguiendo el camino, alguna ráfaga de viento acariciaba mi cara, dejando un suave murmullo en mis oídos, del todo caprichoso, irrumpiendo, pero refrescante como una discreta y sutil entrada de flauta travesera.

Hasta algún ladrido lejano y el graznar de las gaviotas quedaban bien.

Era como una pequeña orquesta de cámara tocando para mí y compuesta para mí, como una obra de Bach perdida en los anales del tiempo, nunca recuperada del fuego y ahora, interpretada para exclusivo deleite, solamente una vez.

La bonanza del bello atardecer de primavera hacía las veces de sala de conciertos con increíble acústica y magnífica puesta en escena.

Los colores de la luz se entremezclaban a través del gran prisma de nubes, y poco a poco, el Sol iba cayendo y dejando sublimes tonos y contrastes.

Una perfecta comunión de música y color, ni siquiera igualada por los fuegos de verano en las fuentes del palacio de Versalles.

Entonces, con las últimas luces del ocaso, y a punto de alcanzar la absoluta catarsis…

¡Zas!

Me tropecé con ella.

Paseo vespertino—¡Hola!

—¡Hola!

Yo mandé acallar mi orquesta, y ella retiró los auriculares de sus orejas.

Fue allí donde empezaron los problemas, y cuando arrancó mi particular odisea.

 

Fin…

de un posible principio.

 

Fotos y relato:

maximenendez

 

 

 

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2 comentarios en “Paseo vespertino. Introducción de una posible obra mayor. (Micro-relato)

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