Reflexiones, 76 a 80

 

Reflexiones, 76 – 80

76.- Es lógico pensar que el egoísmo y la falta de empatía suelen ir de la mano, siendo repartida la misma cantidad de lo uno y de lo otro y en equilibrio, es decir a mayor egoísmo mayor falta de empatía y al revés, a menor egoísmo mayor empatía.

77.- Nacemos casi todos con ambas, egoísmo y falta de empatía en parecidas cantidades. Después mediante la educación recibida y más tarde por el entorno, crecen o decrecen. Si a uno le educan en la competitividad crece el egoísmo y la falta de empatía.  Por lo contrario si la educación se orienta hacia la solidaridad, disminuyen.

78.- Tanto la educación en la competitividad como en la solidaridad cumplen sus objetivos  desde los fértiles años de la niñez, adolescencia y juventud, y poco a poco se afianzan y florecen, hasta definir el carácter y la conciencia de los individuos.

79.- Lo menos deseable es que haya un desequilibrio entre egoísmo y falta de empatía, pero sucede a veces, quizá por la naturaleza humana acompañada de experiencias de fuerte carácter. El egoísmo crece sin control sin menoscabo de la empatía. Esto daría como resultado a individuos realmente peligrosos y crueles, estaríamos ante la egolatría, la cual puede convivir con la empatía, a la que ignora o sencillamente desprecia.

80.- Los mayores y más dañinos ególatras de la historia, se encuentran generalmente entre personajes de las élites, principalmente políticos, también hombres y mujeres de éxito en mundo de la empresa y las finanzas, altos cargos religiosos, etc. Incluso y sobre todo en los últimos tiempos, artistas. Todos ellos con común denominador: la posesión desmedida de dinero, de poder o ambas cosas juntas.

maximenendez

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