Va de esquiar.

 

Esquiar

Si hace poco más de 10 años le dicen a un servidor que iba a estar sobre unos esquís, practicando el detestado deporte del esquí por considerarlo de siempre, elitista y excluyente, quizá no se lo creería.

Por eso en la vida no se puede ser inflexible en ninguna opinión por arraigada que esté, hay que estar abierto de manera permanente al cambio.

Todos evolucionamos a lo largo de nuestras vidas, también los escenarios cambian y si nos guiamos por nuestra conciencia, es posible que nos llevemos sorpresas, la mayoría de las veces agradables.

A lo largo de la aventura de la vida hay momentos de inflexión, en los que se avanza mucho en poco tiempo, eventos que necesariamente nos cambian.

Hay veces que no hay tal cambo, sino que nos reconducen a nuestra esencia que anteriormente se habían desviado o perdido por avatares de la vida, recuperando una autoestima ya olvidada y recursos de felicidad que se había quedado por el camino.

Más o menos eso me llevo a considerar la práctica del esquí entre otras muchas cosas.
No se puede obviar que el esquí años atrás era una actividad reservada para las élites dada la gran pobreza de la España pre-democrática, cosa muy diferente a países como nuestros vecinos franceses o países del entorno de los Alpes.

Hoy en día sin poder decir que se trate de una actividad barata, sí que podemos decir que está al alcance de la mayoría de los bolsillos. Se puede gastar mucho o poco, se puede ir lejos o cerca y sobre todo se puede ser muy pijo, poco pijo o también, no serlo.
Hablando por mí y por los míos, me tengo por muy poco pijo tirando a nada pijo.

Aprendiendo de forma casi autodidacta, algún cursillo he hecho, con más de cuarenta aprendí más o menos a esquiar. Los expertos son mis hijos, que habiendo aprendido ambos con tres años de edad, le dejan a uno plantado a la mínima.

En mi caso esquiar es una actividad ansiolítica y relajante, ya que, al estar pendiente para no romperme las costillas, no retorcerme alguna extremidad o evitar ser embestido por algún salvaje, los problemas del día a día, los que son nocivos y estresantes de verdad, se evaporan en el blanco paisaje.

Lo mejor del esquí es sin duda el disfrute del entorno, sobre todo para los más patosos. La práctica de este deporte hoy en día, gracias a los modernos medios mecanizados, te acercan a lugares únicos en la montaña y hacen accesibles paisajes y sensaciones reservadas a alpinistas y demás atletas de la montaña.

Quién me ha visto y quién me ve…

Bueno, espero que este reportaje fotográfico os haya animado, ahora no hay disculpas amigos.

Las fotos fueron tomadas en enero de 2019 en los Pirineos, en la estación leridana de Baqueira-Beret-Bonaigua y sus alrededores; no había mucha nieve, pero para uno, la suficiente.

 

Fotos y literatura:

maximenendez

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