Emigración, voy a ser breve.

Dicen, que es en las situaciones límite, cuando sabemos de qué clase de madera estamos hechos.

Llevamos muchos años, los privilegiados, viendo por los medios el drama de la migración, desde las costas africanas a Europa.

Entran por el sur de la Unión, no podía ser de otra forma, no iban a ir con un cayuco a desembarcar a Normandía o a las costas de Escocia.

Llegan en pateras, yo las he visto con mis propios ojos. O saltan vallas de espino, también las he visto.

Pienso en el grado de desesperación que debe llevar a semejante odisea, a seres humanos, familias, incluso niños pequeños, algunos como mayor posesión un pedazo de hachís. Otros, la mayoría, sin nada, ni siquiera zapatos.

Cuantos miles yacerán en el fondo del estrecho de Gibraltar, o en el Mediterráneo, o en el Atlántico; quizá muchos ya oteando ya las cumbres de las Canarias, pingando, sedientos y explotando en su último y hueco júbilo.

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No quiero ni pensar en ello. Aunque lo hago.

¿Os imagináis en ese escenario?, ¿Lo habéis pensado?

Cuando uno lleva unos cuantos años en las alforjas, ha tenido la suerte de ver un poco de mundo y la inquietud de reflexión y espíritu crítico, no hay universidad en el mundo que iguale las enseñanzas que aprendes.

He visto bastantes miserias humanas de diversos tipos y por diferentes razones.

También el espíritu de la bondad, la inocencia, la hospitalidad y por supuesto el común denominador para todos nosotros, el amor.

No ama menos a un hijo, un habitante de una favela en Sao Paulo, que un rico de un millonario condominio o un terrateniente en las afueras de la misma ciudad al suyo.

Allá donde vayas, lo que más ves, son cosas y gente buena. La mala también, pero no porque sean mayoría, es que hacen mucho ruido.

Disparos de armas de fuego, atracos de drogadictos y salvajadas en las que cuesta creer.

Como un buen amigo brasileño me decía siempre, “aquí la gente que se puede ganar la vida de manera honrada, lo hace. Nadie quiere delinquir”.

Después de visitar una favela en Brasil, sitio peligroso donde los haya; yo me pregunto, ¿Cómo será una zona de guerra de verdad?

Masacres en África, bombardeos en Oriente Medio, batallas por el control del tráfico de drogas en México. Tiene que ser terrorífico.

Últimamente no se habla nada de esos disparates, no interesa.

No hay ni atentados terroristas. ¿Qué fue del ISIS?, y eso es bueno, por supuesto.

Lo más que se habla de Siria, Argelia, Libia, es por la emigración.

¿Qué fue del Jesuita de Roma? Claro, resulta incomodo y ha sido silenciado.

Entonces tenemos que echar mano de la sensatez.

Estamos asistiendo quizá a la mayor de las miserias, yo nunca las vi tan penosas y desgarradoras. No hay que ir lejos, la tenemos aquí mismo, en nuestra comunidad. Es horrible.

Quiero pensar que es fruto de la más absoluta ignorancia.

Me estoy refiriendo a la actitud de muchos ante la terrible vergüenza de la migración.

¿Cómo se puede ser tan cruel, tan inhumano? Ya me da igual que sea fruto del profundo desconocimiento.

Me gustaría a mí, ver a muchos de esos charlatanes, en esas situaciones. ¿A ver de qué madera están hechos? Que les dejaran tirados en medio de Libia con lo puesto.

¿Es que no hay corazón?

También se dice que ayudar es lanzar, lo que estos desgraciados denominan, “el efecto llamada”. Que vienen con fardos de dinero. Que son migrantes económicos.

¡Serán hipócritas!

Y son los mismos que dicen, que aquí tenemos también pobreza.

Esto es lo más incoherente.

¿Y por qué sucede eso? Nuestros jóvenes se han ido por miles en los últimos años, y no eran emigrantes por guerra, lo eran por motivos económicos.

¿Por qué hay mayores que viven en la indigencia, abandonados a su suerte en un país como España?

La misma España de la que en su día emigraron cientos de miles, huyendo de nuestra horrible guerra y sus posteriores persecuciones y miserias. No hace mucho, la mayoría con una mano delante y otra detrás. Y allí donde emigraron, fueron acogidos.

Luego, ves a estos caraduras que son los primeros que se envuelven en nuestra bandera.

Cuesta mucho digerir a esta bazofia de gente, es de las mayores miserias que he visto yo en el mundo.

Y encima países católicos,  ¿Donde esta la Caridad, la Piedad, el amor a los pobres?

Egoísmo, ignorancia, crueldad. Eso es lo que tenemos.

Y me pregunto yo: ¿Quién vende las armas a estos países?

¿Dónde se fabrican esas armas?

¿Quiénes se forran?

A que sabéis la respuesta…

Yo como muchos otros, estamos felices por que se haya rescatado a esos desgraciados del ya famoso barco Acuarius, y aliviado su calvario y orgullos por el acto, aunque sólo sea simbólico.

Pero también estoy muy triste por lo que he tenido que escuchar de muchas personas, algunas muy ignorantes. Otras, menos; los traficantes del miedo. Que sepan que han caído muy bajo.

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El 99% de la población mundial no emigra, a pesar de las miserias económicas que padecen.

Del 1% restante, el 99 lo hace huyendo de la muerte, la guerra y los pogromos.

Los demás, son futbolistas y estudiantes españoles…

¡Pobres de nosotros! Si el mundo se levanta ante las injusticias y miserias que padece la mayoría, a causa de una minoría en la que nosotros estamos.

Y sucederá, porque es insostenible. Hay que cambiar de arriba abajo este sistema por uno donde los valores éticos, la solidaridad y sobre todo la conciencia, sean las prioridades.

Y es urgente.

Es mi opinión amigos.

 

Fotos y Texto:

Maximenendez

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2 comentarios en “Emigración, voy a ser breve.

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