Tiempos nuevos, tiempos salvajes.

En los pasados días hemos asistido a los inéditos acontecimientos de la moción de censura al Gobierno de España, secundada por todos los grupos parlamentarios a excepción de Ciudadanos, UPN y Foro Asturias que votaron en contra y la señora Oramas de Coalición Canaria que se abstuvo; al principio había dicho que votaría en contra, pero quizá la brisa lagunera debió de hacerla cambiar de opinión en el último momento.

Yo soy de los que piensan que las cosas se pueden hacer mejor; el señor Rajoy diría que mejor y también peor, por lo que he de añadir que se pueden y deben hacer mejor, para conseguir un país, o mejor dicho una sociedad mejor.

El continuar hasta 2020 con Rajoy, hubiera sido malo para caminar hacia ese objetivo.

Uno nunca sabe lo que va a deparar el destino y donde van a desembocar el devenir de las cosas. Pienso que todo es para bien, son los propios acontecimientos los que son dolorosos o gozosos en sí mismos.

Guerras, pogromos, epidemias, cataclismos y demás horrores, son monstruosidades en sí mismas ya que producen dolor.  No me gusta hacer diferencias entre elementos naturales o no. El hombre es natural y la bomba “H” también. Todo es resultado de la evolución del cosmos, y nosotros solo somos un elemento más de él.

Y digo esto a cuento de la explosión, de las sentencias por corrupción. Si no hubiera sido por ellas, seguro que nada de esto hubiera sucedido.

Bueno, voy al grano que me pierdo…

La moción, Rajoy, hacer mejor las cosas.

Primero sería bueno analizar cómo se comportaron los diferentes actores ante este acontecimiento, el cual nunca había prosperado anteriormente, a pesar de haberse interpuesto ya varias veces.

Al ser acontecimientos que se precipitaron y desarrollaron rápidamente, será fácil analizarlo cronológicamente en tres fases: días antes, el día, y días después.

 

Días antes.

El día que se dio a conocer la noticia de las condenas, por cierto, muy severas en algunos casos, y la más escandalosa, al propio Partido Popular, no tenía ni la menor idea, de que fuera a pasar nada más allá que el habitual palabrerío y pasar página.

En este país nuestro, ya estamos acostumbrados al inmovilismo pétreo, digno de la Curia Romana más conservadora. Así que, cuando se anunció la moción de censura, me quedé perplejo, supongo que como la mayoría. Pero puedo asegurar que, solo unos minutos necesité para darme cuenta de que esta moción tenía muchas posibilidades de prosperar.

Por parte de los censurados el comportamiento fue cuando menos surrealista, pero previsible.

¿Qué íbamos a esperar de ellos?. Negar la mayor, y a ver qué pasa.

Esa es una táctica muy recurrida en nuestro país, sobre todo por parte de la derecha. Su pero defecto, y por supuesto se trata de mi opinión, es que son muy mentirosos, enormemente. Pero en este caso, lo que les sirvió en muchas ocasiones, se volvió en su contra. Era todo demasiado evidente, y la torpeza de negarlo o tratar de maquillarlo, se convirtió en un auténtico insulto a la inteligencia de los españoles y por extensión los de toda Europa.

Con el suceder de los acontecimientos y con sus declaraciones, solo lograban el efecto contrario al que deseaban. La mayor, en este caso, era indiscutible y por consiguiente, todos los argumentos que sostenían los partidarios a la moción, quedaba bien justificados y a su vez, los de los censurados, en total descrédito.

Aun así, y es lo peor, se apeló al miedo. Vamos a ir de culo, la prima de riesgo sube, la bolsa baja, España se deshace, los independentistas, Bildu, tal y cual, las pensiones, etc. Se llegó a decir que era una especie de golpe, o que no era democráticamente legítimo, hasta se invocó al mismísimo Dr. Frankestein.

También cuestionaron integridad de los tribunales groseramente.

Creo que este argumentario le va a pesar mucho a la derecha española en el futuro. Un grave error estratégico que no les iba a dar nada, mucho menos, si lo que pensaban era en un posible apoyo del PNV.

Yo no conozco mucho de la historia del PNV, pero si a muchos vascos y su tierra, y creo conocer bien su idiosincrasia. Si el PNV llega a votar con Ciudadanos, UPN y Foro Asturias, en contra de la moción del PP; sería más que probable que, al día siguiente, tuvieran a medio millón de personas en la Gran Vía de López de Aro, pidiendo la cabeza del Ezkadi Buru Batzar al completo.

 

El día.

Escuchar o más bien observar, al portavoz del Gobierno sobre el atril del Congreso de España “escupir” con su discurso, lleno de odio y rencor, hasta llegando a nombrar la palabra E.T.A. fue muy penoso a la vez que innecesario y lo peor, estéril. Fue un adelanto de la actitud que podremos esperar del Partido Popular con independencia del partido o ideología con que simpaticemos. Espero equivocarme.

Por otra parte, la ausencia de Presidente del Gobierno fue insultante para todos los españoles. Injustificable, salvo por asunto de salud grave, que no fue el caso. Quizá no deseara asistir, para evitar escuchar las ignominias de su propio portavoz más alla que lo que le pudieran decir los que defendían los propios promotores de la moción.

En fin, y poco mas, a lo último buenas palabras más o menos forzadas de unos y otros, y punto final.

Como diría el genial Di Stéfano, unos votaron que no, otros que sí, los del que votaron sí fueron más, y entonces ganaron.

 

Días después.

Rajoy se va, lógico. Lo más sensato de todo el proceso.

Erre que erre con el discurso de los bocachánclas de turno, volviéndose como fieras heridas. No hacen más que echar tierra sobre si mismos.

Esta semana les vuelven a condenar en Valencia, ahora se han quedado mudos.

En la tormenta, cae Maxim Huerta, bueno, una pena. Se pone a otro.

Queda la esperanza por el bien de nuestro país, de que el P.P. proceda a sanearse de arriba a bajo. Lo necesitan si quieren seguir en el candelero de la política.

Eso facilitaría mucho, que nuestra sociedad pueda mejorar, como comentaba al principio. Ya que el país al que aspiramos lo conformamos todos, y los bandos hay que erradicarlos, sobre todo los que persisten en nuestro país como un residuo pegajoso que hay que eliminar.

Para ello sería bueno arrancar por ejemplo, con un pacto de estado en materia de educación. Una educación basada en el fomento del espíritu crítico y la solidaridad. Y por qué no, con un poco de amor.

Llevara tiempo, y esto lo digo siempre, poco o nada se logra en una legislatura. Pero hay que arrancar en la dirección correcta.

 

Quería finalizar este artículo con la noticia de la semana, y no es mala, todo lo contrario, algo verdaderamente extraño, un exotismo. Algo que ha sacado a la vista nuestra verdadera madera, la  mayoritaria savia de nuestra España, y por ende el ser humano en general, me refiero a la acogida de los inmigrantes del barco Acuarius.

Un gesto sí, pero también un ejemplo y una declaración de intenciones.

Algo que nos ha hecho sentir orgullosos como hacía tiempo a todos, salvo excepciones. No me gusta la palabra orgulloso, pero en este caso no se me ocurre otra. Las excepciones pienso que son fruto sobre todo del miedo; ese que nos inoculan los malvados con lengua obscena. Y también a causa de la ignorancia, en el mejor sentido de la palabra.

Ojalá los gestos se transformen en más gestos y con el tiempo consigamos eso, ser mejores y hacer con ello una sociedad mejor y un mundo mejor para todos.

Como quería decir antes, y seguro dirán los inmigrantes del Acuarius:

Nunca se sabe.

No hay mal que por bien no venga. 

 

 

Foto portada:

Fotograma de la película “El doctor Frankenstein” de 1931

Artículo:

Maximenendez

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