El extraño caso del Reino de España.

Si intentamos analizar la realidad actual de nuestro querido país, debemos remontarnos al pasado, como casi siempre en casi todo; mejor dicho, en todo.

Me decía mi padre y me dice, por suerte, que el presente es el resultado del pasado. Suena a perogrullada, y así es, pero como muchas otras simplezas, por el propio hecho de serlas, las obviamos.

Está en el candelero, ahora quizá algo menos, debido a los disparates a los que estamos asistiendo en nuestro país y nos distraen de lo esencial, el tema de la memoria histórica.

Hoy he leído un artículo de un amigo de Facebook, en el que justificaba en cierto modo acciones como el Levantamiento Nacional del General Franco, como una especie de “tratamiento médico”, sin alternativa posible.

Hay que ser prudentes y no poner el grito en el cielo al leer artículos como estos. Al ver las consecuencias que trajo aquella reunión de Las Raíces, en Tenerife, es fácil entender que haya muchas personas que piensen como piensan, sobre todo cuando la indignación asoma las orejas. Aparte de tener todo el derecho a manifestar sus opiniones e inquietudes. Yo iría más allá, necesarias. Como también tienen todo el derecho los que piensan diferente, por las mismas razones que los otros, también al ver las consecuencias de la susodicha reunión.

Y aquí entramos en el asunto.

Tras cuarenta años de dictadura y cuarenta años de transición democrática sigue arraigada la figura de los dos bandos. Esto es y será motivo de reflexión, investigación sociológica, incluso parapsicológica. ¿Cómo es posible que, tras 80 años, (pocos quedan vivos que te tuvieran uso de razón por aquellos días de julio del 1936) sigue en el ambiente la amarga sensación de la España de los dos bandos?

Franco hizo su trabajo “impecablemente bien”, un militar que dirige un ejército, y gana una guerra, chapó. Sangre, asesinatos, violaciones, ajustes de cuentas, envidias, odios y todos los horrores que genera cualquier guerra, sobre todo cuando es una guerra civil. Nada de sorprendente, es la guerra; la mayor de las bajezas que puede experimentar un ser humano.

Amigos y enemigos. Y parece como si eso, ahí hubiera quedado, para siempre.

Claro que, la historia de los conflictos la escriben los vencedores, eso es algo trascendental. Es algo que debemos tener bien presente en este asunto, ¡Ganaron los malos!

O no.

El asunto de la memoria histórica es algo de lo que no deberíamos estar hablando. Es algo que ya debería estar resuelto desde hace mucho.

Es tan fundamental que yo pienso sinceramente que es uno de los mayores problemas pendientes que tenemos en nuestro país, algo que viendo lo que se ve, sigue en su sitio. Algo que, dado su nivel de enquistamiento, tiene una muy difícil solución y volviendo a los símiles médicos, largo tratamiento.

Las consecuencias de este problema que subyace en nuestra sociedad, nos condiciona de tal manera que, algunas veces nos que preguntamos, cómo puede suceder esto o lo otro en España; puede tener ahí su explicación.

Corrupción, manipulación de los medios, enfrentamientos entre comunidades, así como el inmovilismo social y político, pueden estar directa o indirectamente provocados por ello. Debería ser por consiguiente una autentica preocupación, que por alguna razón no hay voluntad de solventar y lo peor de todo, no acabo entender el porqué.

Debo ser muy ingenuo.

¿A quién le puede interesar prolongar este asunto y qué razones pueden tener?

¿Quién puede querer tan poco a su país, o ser tan miserable como para no ayudar a solucionar este conflicto?.

Negar, es no conocer o no querer, no sé qué es peor.

Somos tan tontos que no nos damos cuenta.

Iglesia católica española, ¿Qué opina, el “silenciado” Jesuita de Roma de todo esto?

Yo creo que tenemos un gran país, con mucho potencial, con muy buena materia gris. Rico en todo.

Pero muy a mi pesar, creo que los que nos dirigen no merecen esa dicha, quizá sean traidores que ignoran serlo; los peores que puede haber, ya que no tienen remordimiento ni espíritu crítico. Incapaces y muy corruptos.

Pero, pueden ser tan nefastos para no darse cuenta de que, aunque tarde, hay que resolver el problema que nos ocupa.

O… ¿Será que a algunos les va muy bien y quieren a España así?  Eso sería lo peor, mas viendo lo que se ve, no se puede descartar nada.

Tendremos que sacar la Navaja de Ockham.

 

Maximenendez

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