La educación de los hijos en el siglo XXI y otros problemas de siempre.

Es evidente que los cambios que han llegado ya desde finales del siglo pasado hasta hoy, han marcado de manera radical nuestras vidas. Si nos situamos unos pocos años atrás nos parecería ciencia ficción. Y eso que los visionarios como Kubrick, con su Odisea en 1968, nos situaba en Júpiter en 2001. O el caso de  Scott en 1982 con Blade Runner, hombres creados artificialmente mediante ingeniería genética en 2019. Tendremos entonces que darnos prisa. Otro día intentaremos profundizar en este aspecto y las posibles causas, por llamarlo de alguna manera, de esos excesos de optimismo.

analfabeto[1]

Yo no soy experto en educación, ni siquiera aficionado, pero el hecho de ser padre obliga y no queda otro remedio que ejercer, a pesar de las dudas e inseguridades, en gran medida razonables.

Es difícil para un padre escapar a la frustración que a veces produce lo poco que podemos hacer en muchos aspectos.

Por un lado está el miedo a que nuestros hijos sufran de forma física o anímica. Por otro intentamos acompañarles y compartir con ellos nuestras vidas mientras podemos. Pero a medida que crecen se van alejando, y casi sin darte cuenta, están ya quedando con sus amigos y amigas y poco puedes hacer que no hayas hecho ya. Les tendrás que dejar volar, como siempre ha sido y será.

Con las nuevas tecnologías, todo se agrava. Ellos saben más que tú. Es increíble verles teclear en un teléfono móvil y con unas letras tan pequeñitas, mi hija se ríe cuando a veces me ve como no encuentro una letra y miro a un lado y a otro del teclado hasta que aparece.

Que les vas a contar de internet. A no ser que seas un profesional informático seguro que ellos te dan mil vueltas.

Cuando les hablas de control y riesgos en las relaciones sexuales, se reirán de ti de nuevo, ¡Cómo no van a saber más que quien os escribe en ese tema!

Evidentemente nos ha “pillado el toro”, todo va más rápido ahora, la información es infinita, las fuentes son inagotables, el mundo se ha vuelto más pequeño.

¿Qué podemos hacer entonces?

Yo creo que dos cosas fundamentales y poco más.

Los recortes en sanidad y educacion[1]La primera intentar fomentar desde pequeños el espíritu crítico, el no dar por bueno e inamovible el orden establecido y la habilidad de distinguir información y opinión, o sencillamente información y desinformación. Eso que en los currículos profesionales nadie pone, porque a nadie le interesa. Quizá incluso sea un hándicap para muchos trabajos o para la mayoría. No me extraña que se intente retirar el estudio de la Filosofía en las escuelas y colegios, no interesa al Capital ni a los que les sirven. Podría parecer esto que fomentarlo en nuestros hijos es ir contra sus intereses o contra su futuro. La respuesta sería sí en el caso que ya hubiera perdido toda esperanza en que podemos hacer un mundo mejor, más ético, solidario y libre. No quisiera ver a mis hijos vivir en un más que posible mundo, como el vaticinado ya por Orwell en su visionaria 1984, él creo fue el que más se acercó al predecir una fecha para una realidad futura. Por lo que hay que despertar rápido, sino caminamos irremediablemente hacían ese horrible mundo, donde llegaremos a perder la conciencia de nosotros mismos y con ello nuestra propia humanidad.

La segunda y creo que más importante de las dos; el Amor. El Amor en el sentido más básico, abrazar, besar, achuchar a ese ser que hemos traído al mundo sin su permiso ni su aprobación. amor en la mirada, amor en el gesto. Escuchar con amor y empatía. Todos fuimos niños y adolescentes. Infundir confianza, seguridad y cariño. Y como recompensa y sin merecerlo, recibimos ese amor incomparable de la mirada que te regala tu hija o hijo que es parte de ti y te estremece. A la vez extensible a toda la especie humana con la que compartimos nuestra existencia.

frase-quizas_el_sufrimiento_y_el_amor_tienen_una_capacidad_de_rede-martin_luther_king[1]

Pero estas dos, aparte de ser las cosas más importantes que podemos hacer por la educación de nuestros hijos, a la vez no dejan de ser muchas veces las más difíciles y complicadas de llevar a cabo. Sin profundizar, me refiero a la falta de tiempo que muchas veces padecemos los padres y también, que dar amor en el sentido del que hemos tratado, a veces no es fácil requiere cierta estabilidad personal y emocional. Y si nosotros mismos hemos perdido el sentido crítico, serás imposible de inculcar ni valorar.

Así que es posible que no estemos haciendo nada en lo que se refiere a las dos cosas más importantes para la educación de nuestros hijos y además lo único que nunca podremos delegar o subcontratar con colegios de postín ni aquí ni en el extranjero. Todo habrá sido en vano, no habrán conseguido lo fundamental. Habremos fracasado en lo único que dependía de nosotros mismos, haberles hecho seres afectivos, críticos y libres.

Son cosas que trascendentes, intemporales. Desde que el hombre es hombre. Amor y Espíritu Crítico para intentar descifrar los enigmas de la existencia. Pero por encima de todo AMOR.

 

Maximenendez

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